La carga mental materna

Las mamás no estamos solo cansadas por hacer, estamos cansadas de pensar.

Pensar por otros, decidir por otros, gestionar por otros, mediar por otros, además de todo lo que tenemos que hacer por nosotras.

La bendita “CARGA MENTAL” es toda la carga que nos llevamos en la noche a la cama, con la que nos desvelamos y nos despertamos, que nos pena en la ducha y en los momentos de “relajo”.

Las mujeres cargamos con TODA LA CASA Y LA FAMILIA, cargamos con lo qué hay que llevar, traer y preparar.



Quién hace la lista del súper? Quién sabe qué ropa les queda chica a los niños? Quién sabe dónde está guardado eso que el otro necesita? Quién está pendiente que no falte nada en la casa? Quién no puede sacarse de la cabeza todos los “por hacer” de la familia?

La carga mental no significa que seamos nosotras las que hagamos las cosas, pero el estar siempre atentas a eso, nos agota, agobia, quita energías y porque no decirlo, nos pone mal genio.

Muchas veces ni nos damos cuenta de cómo llegamos a ese punto, de por qué estamos tan cansadas si dormimos “bien”, de cómo es que hoy todo es “responsabilidad mía” y de esto se desprende la culpa, la culpa de no llegar a todo, de hacer las cosas a medias o de incluso que las cosas se nos olviden o se nos pasen las fechas.

Te ha pasado que ni cuenta te habías dado que no le habías puesto las vacunas a tu hijo? Se te vencen las gift cards? Olvidas alguna junta con una amiga? Se te pasan los cumpleaños? Es que es imposible que el cerebro tenga tanta capacidad de mantener la información que manejamos siempre disponible.


Las parejas pueden ser muy apañadoras, eficientes, los mejores haciendo cosas de la casa, pero siempre hay uno que se lleva la mayor parte de la carga mental y normalmente es la madre.

Y desde aquí, observo constantemente cómo las madres en silencio, empiezan a sentir rabia hacia sus parejas, molestia cuando ambos quieren ver una serie, pero en vez de ver la serie, tú haces la lista del súper, molestia cuando el cansancio es tal, que al final del día lo único que quieres es desentenderte de los hijos. Una molestia que desagrada, pero se vive en silencio.

Y mucho de esto no tiene que ver con las parejas, si no que tiene que ver con nosotras mismas; que no exigimos nuestro espacio, no nos conectamos con nuestras propias necesidades, por lo tanto vivimos eternamente conectadas con el hacer, y no con la  querer; no podemos esperar que el otro adivine nuestras necesidades.


¿Cómo lidiar con esto? ¿Cómo hacerme cargo sin que me cargue?

*Hacer una lista de todo aquello que me preocupa, desde las compras del súper hasta la hora que debo pedir al doctor, desde que haré o harán de comer, hasta la ropa que no he llevado a cambiar.
*Aprender a delegar: entregar temas y desentenderse de ellos, cómo pago de cuentas, trámites, compras, etc.
*Permitirse los espacios de “nada”, y sin culpa: si estoy cansada y quiero hacer nada, lo hago, aunque sea a ratos.
*Aceptar que mi pareja haga las cosas como papá: que mi pareja no combine la ropa de mi hijo, no lo hace menos apto, es su forma y DEBO darle ese espacio y respetarlo. No todo se hará como lo hace la mamá (dejar de pensar que eso es lo perfecto).
*Conversar y dividir, pedir ayuda si es necesario: eso definitivamente aliviará la carga mental.

Si vives con una carga mental enorme, o eso te tiene agobiada, conversemos; no estás sola.

Bárbara Wiedman
Mamá de dos
Psicóloga Clínica Perinatal
Facilitadora Círculos de Mujeres
Instructora Kangatraining
@comercriaraamar